En el espíritu del amor y de la verdad, te pedimos,
Poder Superior que nos guíes al compartir nuestra experiencia, fortaleza y esperanza.
Abrimos nuestros corazones a la luz de la sabiduría,
la calidez del amor y la alegría de la aceptación.
Aprobada por la Conferencia el 13 de Septiembre de 1991.

 

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Boletín Semanal

Mayo 28

Deja ir las dudas acerca de ti mismo

Una mujer casada que recientemente se unió a Al Anon me llamo una tarde. Trabajaba medio tiempo como enfermera, había asumido todas las responsabilidades de la crianza de sus dos hijos y hacia todo los quehaceres domésticos, incluyendo reparaciones y finanzas. “Quiero separarme de mi marido”, sollozo. “Ya no lo soporto más a él ni a su abuso. Pero dime, por favor dime”, me dijo ¿Crees que puedo cuidarme sola?”. Ya no seas codependiente. No solo está bien que cuidemos de nosotros mismos, sino que podemos cuidarnos muy bien. Muchos de nosotros confiamos en nuestra capacidad para cuidar de los demás, pero dudamos de nuestra fuerza inherente para cuidar de nosotros mismos. Hemos llegado a creer, a partir de nuestras circunstancias pasadas o presente, que necesitamos cuidar a los demás y que necesitamos que los demás nos cuiden. Esa es la más acabada creencia codependiente. No importa donde nació esta creencia autoderrotista, podemos liberarnos de ella y remplazarlo por otra mejor, otra más sana, más adecuada. Podemos cuidar de nosotros mismos, estemos dentro de una relación o no. Se nos proveerá todo lo que necesitemos. Tendremos seres queridos amigos y a nuestro poder superior para ayudarnos. Saber que podemos cuidarnos solo no significa que a veces no tengamos sentimientos de miedo, incomodidad, duda, ira y fragilidad. Significa que debemos practicar la “Valiente Vulnerabilidad”, cómo la llamo Colette Dowling en El complejo de cenicienta. Podremos sentirnos asustados, pero lo hacemos de todas maneras.

Hoy dios mío ayúdame, ayúdame que me puedo cuidar solo.